sábado, 21 de mayo de 2011

El empleo y la democracia española (8)

De lo que ha ocurrido en los últimos años, tras la triple crisis económica que soportamos (las inmobiliaria y de aberrante despilfarro españolas, y la financiera global) , todos tenemos triste constancia

Digamos las cosas claras el haber decidido vivir de las rentas pasadas, el ocultamiento de la realidad y consecuente omisión de una Política económica de choque efectiva han tenido unas consecuencias GRAVISIMAS para la economía española, INDEPENDIENTEMENTE de la crisis global financiera.


Los excesos de inversión en el sector de la construcción y en el sector inmobiliario crearon una burbuja, en cantidad y precio, que fue financiada inicialmente con los ahorros de las empresas y familias españolas y, posteriormente, con su endeudamiento, facilitado por el sistema financiero nacional y la banca extranjera.
El proceso, en este sentido, fue similar al experimentado por Estados Unidos, Reino Unido e Irlanda.
Lo que diferencia a España es su magnitud:
1.-Pues el grueso del crecimiento económico tuvo lugar por la expansión del sector de la construcción y las inversiones del sector inmobiliario,
2.-Junto con el que se derivó del crecimiento de la población residente en España en ese tiempo.
3.-El otro efecto inducido, propiamente español, es el crecimiento de los empleados de las Administraciones Públicas, que creían que sus ingresos fiscales se mantendrían en el tiempo, sin darse cuenta de que se trataba de ingresos extraordinarios irrepetibles.


El estallido de la burbuja ha provocado grandes pérdidas a las familias, las empresas y los bancos, nacionales y extranjeros, que han financiado la expansión de los sectores directamente implicados.


Y, por supuesto, ello ha tenido unas brutales consecuencias para el empleo de la ciudadanía.
A pesar de todas las manipulaciones estadísticas, sólo hay 18,1 millones de personas “trabajando”
(y pongo las comillas intencionadamente, pues estamos incluyendo los cientos de miles que asisten unas horas a unos dependientes, y los millones que mal trabajan parcialmente, y en condiciones límite, sin olvidar la infamia del “2 por 1”), de los que los miembros del sector privado ronda solamente los 15 millones de personas.

Un triste trienio negro de la Historia española: en poco más de un trienio la economía ha perdido 2,4 millones de puestos de trabajo.
En el tercer trimestre del año 2007, trabajaban en España 20,5 millones de personas; hoy sólo lo hacen 18,1 millones, la cifra más baja desde el tercer trimestre de 2004.


Y todo ello a pesar de que
1.-Ya en 2006, antes del golpe financiero global del verano del 2007, el déficit por cuenta corriente había saltado al 8’5%, y aun a pesar de la depresión existente, da la impresión de que 2011 concluirá con un saldo negativo del 6,7%.

2.-Y por lo que se refiere al déficit presupuestario, la política de Rodríguez Zapatero generó su subida hasta el máximo histórico español conocido, desde 1850 hasta ahora, del 11,1%, que continúa con otro que tampoco había sido logrado jamás, del 9,2%.
3.- El sector público ha contratado a 295.300 personas desde el primer trimestre de 2008 hasta finalizar el año 2010, coincidiendo con uno de los trienios más oscuros para el empleo en las empresas

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