lunes, 25 de julio de 2011

Un lujo: un libro del maestro estructuralista español R.Tamames, comentado por el decano de los economistas españoles, el profesor J.Velarde

Un lujo: un libro (*) del maestro estructuralista español R.Tamames, comentado por el decano de los economistas españoles, el profesor J.Velarde (**)

Si quieren los españoles disponer de una información escalofriante de cómo fue alertado el Ministerio de Economía, que ocupaba entonces el vicepresidente segundo del Gobierno, Pedro Solbes, sobre la grave realidad que se cernía sobre la economía española, el 26 de mayo de 2006, a las 13:03 horas, léanse las págs. 142-144 de este libro.

Los inspectores del Banco de España, en ese documento, entre otras cosas alertaron de que bancos y cajas tenían que recurrir cada vez más “al ahorro exterior para financiar el crecimiento de su actividad crediticia”.

Y también de que eso les llevaba a recurrir “a vías “no tradicionales” de financiación, como las titulizaciones de activos o las participaciones preferentes que los inspectores consideraban más arriesgadas”.

Este aviso era el adecuado para preparar algún tipo de reacción ante algo que era previsible para España en dos ámbitos que en este libro se estudian a la perfección. El primero, el gran cambio habido en la economía internacional.

En este sentido, se expone cómo España se encontró en una situación expuesta así en la pág. 24: participaba, a fondo además, en “los excesos occidentales que precedieron a la Gran Recesión iniciada en 2007”.

Lo agrava el papel que tuvo la inacción institucional de la Unión Europea –es interesante la referencia de la pág. 37 a “la problemática adicional de las relaciones especiales de Londres con la Commonwealth y muy especialmente con el “vis-à-vis” con EEUU” y desde luego del conjunto de los 17 países de la Unión Económica y Monetaria–.

Más todavía, el que se hicieran oídos sordos a las advertencias de casi todos los economistas españoles. Ahí se agazapa la raíz de lo que (pág. 65), al exponer “el hexágono de la crisis en España”, se muestra en este libro: “A mediados de 2011, España sigue atravesando una difícil situación económica, que se inició en 2008.

Ahora, después de tres años de dificultades, se confirma un horizonte de estancamiento a largo plazo, y, tal vez, de estanflación si persisten las presiones inflacionistas”.

La base lógica de ese pronóstico la encontramos en la pág. 73, al mostrar que el pago del endeudamiento del sector público que crece espectacularmente ya no podrá resolverse como en “el lapso 1994-2002, cuando se produjeron masivas privatizaciones” pues “ya hay pocas empresas estatales que vender”.

La alternativa casi única parece ser “la subida de tipos en los principales impuestos. Perspectiva nada halagüeña para la ciudadanía, las empresas y la inversión extranjera”.

Escalofríos
Es obvio, en relación a esta propuesta, que puede calificarse como alarmante, la estimación, que no puede dejarse a un lado sin más: respecto a 2007, “el PIB ha desandado, según el cálculo más realista, en no menos del 8%, en vez del 4,4%” (pág, 80).

Todo esto es tan importante que no puede despacharse sin más, porque según la estimación expuesta por el Banco de España, y de acuerdo con los criterios de la Dirección General II de la Comisión Europea, ese desandar fue del 2,8%. Pero sea cual fuere la magnitud de la caída, impresiona la conversación entre Tamames y Rodríguez Zapatero que tuvo lugar el 12 de febrero de 2009, transcrita en la pág. 92.

Esa frase, referida a los economistas, fue: “Mira, Ramón, no os enteráis. Somos los que mejor estamos sufriendo la crisis y los que antes vamos a salir”. Leída en julio de 2011, escalofría.

En vez de ello, en este libro –véanse las págs. 117-135 – se plantean una serie de “reformas necesarias de la economía española”, que tras leerlas parecen indiscutibles. ¿Puede alguien considerar que no “resulta necesario asegurar que el mercado español funcione sin barreras todo él”? (pág. 118).

¿O que debe liquidarse (pág. 120) la “absoluta despreocupación por la pérdida constante de actividad en un sector estratégico como es el agrario”? ¿O que los convenios colectivos deben ser “mucho más flexibles” (págs. 125-128)?



Un libro, por tanto, para leer y meditar.
(*)¿Cuándo y cómo acabará la crisis? (Tratatus Logicus Economicus), Ramón Tamames
, Turpial, 2011, 155 págs.

(**)Un libro lógico y ortodoxo (ver en http://www.expansion.com/2011/07/22/opinion/tribunas/1311362271.html)

3 comentarios:

  1. Se le olvidó a Vd., ya que copia este artículo que nos ha puesto, copiar del mismo sitio el comentario que venía a continuación.

    Disculpe si no es de su agrado, pero no me lo borre, que las opiniones no son todas iguales a las de su línea.



    "Este artículo es de un sectarismo político, que no económico, de escándalo. Le concedo que, incluso, Zapatero comentara a Tamames, lo que dice que le dijo, pero lo de la financiación en el exterior, como medida ¿excepcional?, pero que cuenta Vd., eso lo vienen haciendo los Bancos con las titulaciones de siempre, quiero decir hace mucho, mucho tiempo. Zapatero, podrá haber pecado y haberse confundido con no admitir la CRISIS, antes de lo que lo hizo, creyendo con ello que protegía a nuestra economía, pero lo que no es de recibo achacarle, como pretende el articulista, y de soslayo, la Torpeza y la Avaricia de los Banqueros, en especial de los Banqueros Políticos. Tenemos hoy aquí mismo a la CAM, Bandera del PP en Valencia y con CAMPS (el dimitido) al frente. Esa es la verdad. Y que le da a Vd. PÁNICO el que le ofrezcan el Ministerio de Economía, porque como bien dice, ya AZNAR vendió las joyas de la Abuela e hizo explotar la BURBUJA INMOBILIARIA. Esa y no otra es la verdad."

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  2. Como podrás fácilmente imaginar, Anónimo, cuando uno cita el comentario DEL PROFESOR de la econmía española a un libro DEL maestro de la Estructura económica española ...
    ... ni se le pasa por la mente poner las idioteces y comentarios de los pelagatos ignorantes que puedan exponer.

    Faltaría más comparar...
    Vamos, de diarrea mental.

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  3. " Zapatero, podrá haber pecado y haberse confundido con no admitir la CRISIS, antes de lo que lo hizo, creyendo con ello que protegía a nuestra economía"

    Casi nada la confusión, querido Anónimo. Y es que Zapatero o es mu malo mu malo, o mu tonto mu tonto. Va a ser que lo segundo.

    Por un daño infinitamente menor en mi trabajo acabo en la carcel y dejo en la ruina a mi familia.

    Este ha dejado en la ruina a miles de familias ....y sigue riendose, con esa cara bobo com si hubiera hecho una gracia. Y lo peor de todo es que encima se cree que lo ha hecho "lo mejor posible". Resulta que encima vamos a acabar pensando que hemos tenido suerte: pudo haberlo hecho aún mucho peor.

    No sé si somos conscientes del personaje que ha dirigido el destino de este país en los 7 últimos años de nuestra historia. De lo peorcito.

    Cayo.

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