(Explicación –pequeña pincelada- para quienes no conocen estos productos, o no los usan o les tienen miedo)
Generalmente operamos en los mercados comprando valores y después vendiéndolos o quedándonoslos para obtener dividendos, pero ese modo de proceder no es el mejor. Cuando los mercados se pueden seguir perdemos oportunidades de negocio debido a que ya no nos queda líquido para operar con esos productos, si se llega a un momento oportuno, pues está en gran parte invertido. Alguna vez nos atrevemos con futuros, generalmente para protegernos de eventuales caídas. En muy raras ocasiones llegamos a operar con opciones.
Recordemos la Revolución Francesa: Libertar, Igualdad y Fraternidad. Tenemos tan arraigado el concepto y principio de la propiedad que la fraternidad desapareció del primer Código Civil del mundo y de todos los posteriores del resto de países, cambiándola por Propiedad. No podemos escapar a poseer cosas y las acciones son cosas más o menos tangibles, pero los futuros y otros derivados son algo que pertenece a la imaginación. Bien es cierto, que los derivados tienen utilidad y negocio, pero nacen de la pura imaginación.
Justamente, el día de Nochebuena le explicaba a una compañera de trabajo (algunos trabajamos en fiestas y por todo el día) qué es un futuro. Supongamos que llamo “A” a una invención mental y consigo que alguien quiera comprar esa A y alguien vender esa A, de modo que en un momento prefijado en el tiempo futuro A un precio, ya que he conseguido hacer una legión de posibles compradores o vendedores (sea por lo que sea, bien por la oferta y la demanda, bien porque sea humo de colores y se aborrezca o se quiera para adornar alguna neurona iluminada, etc.) y en ese momento del futuro su precio valdrá para liquidar todas las posiciones de los que posean compra o venta viva. Después, vendrá el riesgo de la contraparte, la organización de un mercado, la estandarización de los contratos, las garantías, las liquidaciones diarias, otros vencimientos, los creadores de mercado… y fijar la evolución del producto A a algo llamado subyacente, naciendo las operaciones de arbitraje entre A y el subyacente, etc. El precio de A será el del subyacente en cada momento. En realidad cuando uno compra A o vende A lo que está realizando es una apuesta: “Compro porque A creo que va a subir o vendo porque A creo que va a bajar el precio”. Pero A no es nada. Compras o vendes nada y su precio debiera de ser nada (sólo comisiones por crear una papeleta donde anotar tu nombre y la cotización que había cuando has realizado la operación). Se gana o se pierde el día de liquidación y ganan y pierden el comprador o el vendedor en la misma medida, lo que pierde uno lo gana el otro. Como no hay dinero de por medio hasta el vencimiento (si lo hay para evitar distintos riesgos) se atribuye el precio del subyacente y, por tanto, cuando compras o vendes se estima una cantidad de dinero que, tanto el comprador utiliza como si recibiese un préstamo y al vendedor actúa como si prestara (mentira bien gorda y engaño general, para, con la organización del mercado, financiarse operaciones de arbitrajes entre A y el subyacente, o viceversa, pues financiamos compras o ventas verídicas en el subyacente y de ahí que nos cobren intereses). Como dicen que nos prestan o prestamos, pues el interés altera la cotización de A respecto de su subyacente sumándose. También tenemos que el subyacente de A, desde compramos una papeleta de apuesta o la vendemos y hasta el momento de liquidación puede pagar dividendos. Si ello ocurre debiera reflejarse otra alteración en la cotización de A porque liquidaremos al precio que tenga el subyacente en el vencimiento. Sabemos que los dividendos se restan del precio del subyacente, por tanto, a la cotización de A habrá que restarle los dividendos que pueda pagar su subyacente. Además A se negocia en un mercado y existe la oferta y la demanda, eso abre una horquilla en su cotización que siempre va en nuestra contra.
En MEFF tenemos futuros de acciones que se pueden llegar a negociar. Nuestro mercado es bastante ilíquido pero los futuros de SAN, BBVA y TEF, para el primer vencimiento, suelen tener algo de volumen. Se afirma que con futuros ganas un poco más que con acciones y si pierdes, lo haces un poco menos que con acciones. Esto viene de dos cosas. Una es porque MEFF tiene un dinero tuyo, las garantías, y remunera diariamente con un poco de interés (en MEFF está la explicación de la falla por si alguien quiere saber cuánto renta). La otra es porque un futuro no es nada, sólo una invención mental, y no requiere dinero, salvo las garantías, por tanto, esas garantías siempre serán menores que el dinero necesario para haber negociado lo mismo en el subyacente. La diferencia entre el dinero para negociar en el subyacente y las garantías y una provisión en tu bróker, puedes tenerla en una cuenta remunerada, cosa que con el subyacente no podrías. También hay que considerar que no hay gastos de custodia, pero existe, si quieres mantener tu posición más allá del vencimiento, los gastos por orden de rolo.
De modo que operar con futuros, cuando estos tienen liquidez, es más sensato que hacerlo con acciones, aunque requiere estar más pendiente de ellos por tener que rolarlos. La insensatez, por la que la inmensa mayoría huye, es por el apalancamiento, salvo que domines estos productos y seas consciente de lo que haces. Dado que las garantías son siempre menores que el dinero necesario para operar con acciones, resulta que hay quien opera por bastante más del dinero que (y algunos del que disponen para todas sus necesidades vitales) con el que podría comprar un número menor de acciones que el equivalente a los futuros que puede negociar. Pero las pérdidas y ganancias de los futuros son equivalentes a las pérdidas y ganancias que se producirían con la misma cantidad de acciones que el equivalente en futuros negociados. Por eso, si padeces pérdidas y estás apalancado, estas pueden ser muy abultadas, pudiendo arruinarte por tu insensatez. Si no te apalancas, no hay más riesgo que negociar con acciones (salvo los inherentes a MEFF y BME).
Las opciones son otros derivados que podemos considerar humos de colores con irisaciones. En realidad son una especie de seguro entre alguien (que actúa como asegurador) y otro alguien (que actúa como asegurado). Son operaciones hechas en un mercado organizado (las de aquí en MEFF). El comprador de una opción paga una prima al vendedor. ¿Y qué se compra y qué se vende? Pues la diferencia entre un precio del subyacente que se llama strike, que es fijo para cada una de las series de opciones lanzadas y el precio del subyacente en el vencimiento (ese precio es el mismo con el que en el vencimiento se liquidan los futuros del mismo subyacente). La prima pagada o recibida no forma parte del objeto del seguro, sino que es el precio del seguro, igual que la prima del seguro obligatorio del coche que pagas tengas o no siniestros. El objeto del seguro es la diferencia del strike con el precio del subyacente en el vencimiento. Existen cuatro tipos de opciones (y muchas series de ellas, según strikes):
- Call comprada: Se paga una prima porque esperamos que el precio del subyacente sea mayor que el stike en el vencimiento.
- Put comprada: Se paga una prima porque esperamos que el precio del subyacente sea menor que el strike en el vencimiento.
- Call vendida: Se cobra una prima porque esperamos que el precio del subyacente sea menor que el stike en el vencimiento.
- Put vendida: Se cobra una prima porque esperamos que el precio del subyacente sea mayor que el strike en el vencimiento.
Cuando nos hablan del precio de las opciones se están refiriendo a la cotización de la prima que se paga o se cobra. Está depende principalmente de la variación de precio del subyacente. Si un subyacente durante años cotizase siempre igual sin variar nunca ni un céntimo su cotización… ¿Quién querría asegurar una diferencia de precio? La prima sería casi cero para el strike coincidente con la cotización. Por el contrario, cuando el precio del subyacente varía mucho, la prima de la opción siempre es mayor (esa variación se mide con la volatilidad del subyacente) que si el precio del subyacente es más estable. Otro factor a tener en cuenta es la distancia del strike a la cotización del subyacente, pudiendo ser el strike mayor o menor que la cotización (en ocasiones igual). Supongamos que vendemos una call TEF vencimiento marzo/2012 (equivale a 100 acciones pero la prima se refiere siempre a una acción) de strike 11,50 cuando la cotización de TEF está a 13,50. La prima que recibiremos será como mínimo de 2 euros, que es la diferencia entre el precio actual del subyacente y el strike. También interviene en la prima el tiempo que falta hasta el vencimiento, pues… ¿Quién quiere asegurar algo que vence en este instante? Pues nadie y la prima es cero en el vencimiento, o va tendiendo a cero conforme se acerca el vencimiento, o mejor dicho, pierde valor conforme avanza el tiempo, de modo que el comprador de opciones es el afectado si sólo existiese esa variable y el vendedor el agraciado. Cuanto más falta para el vencimiento más alta es la prima. Además, como en los futuros, hay intereses de por medio que hay que repercutir en la prima. Por tanto, la prima fluctúa por la oferta y la demanda atendiendo principalmente a la volatilidad, al strike elegido y al tiempo que queda hasta el vencimiento.
Un warrant es como una opción comprada (sólo call comprada o sólo put comprada) y es emitida por una entidad particular que busca su máximo beneficio. ¿Por qué será que esos emisores toman la parte vendedora (call vendida y put vendida)? Pues porque ahí está el negocio, en recibir dinero y ellos casi siempre ganan. Que nadie crea que son hermanitas de la caridad o que actúan como filántropos. Al contrario, los warrant son herramientas para pelar al público y las ofrecen hasta en la sopa. Las opciones, cualquiera las puede comprar o vender, pero aún así te asustan diciendo que el comprador de opciones limita sus posibles pérdidas a la prima y puede tener ganancias ilimitadas, en cambio, el vendedor de opciones puede padecer pérdidas ilimitadas y sus ganancias quedan limitadas a la prima. Eso es cierto, pero es malévolo y pretende confundir, pues se emplea la palabra ilimitada para que creas que no hay límite, y lo único que ocurre es que hasta el vencimiento no conoces ese límite, pero haberlo lo habrá, aparte de que puedes actuar en cualquier momento para parar las posibles pérdidas o para contener las posibles ganancias y por varios métodos. Con las opciones compradas no sacarás beneficio 4 de 5 veces que actúes (por ahí anda la media) y perderás la prima. Con las opciones vendidas te lucrarás de la prima 4 de las 5 veces que actúes. ¡Je! ¡Je! Dicho así parece fácil, pero no lo es, pues debemos formularnos la siguiente pregunta: ¿Cuándo hay que actuar? No voy a resolver las dudas con sólo esta entrada. En el blog, en alguna ocasión he puesto actuaciones concretas con opciones. Dejo para más adelante escribir sobre ellas y cuando venderla. Si alguien recuerda, para las opciones IBEX, a veces he relatado que la semana anterior a la del vencimiento, concretamente el jueves o el miércoles o viernes, es un lugar que suele ser excepcional para su venta. Aún así, es difícil saber si call o put.
Pero estoy hablando de operar derivados, bueno, no tan rotundamente como sería operar tan sólo con ellos y os pongo un ejemplo de actuación sin valorar si el momento es adecuado o no. Supongamos que yo soy un inversor al que le gusta mucho ir comprando acciones del Banco Santander y cuando creo que el precio está a tiro… pues ¡zas! Disparo y compro. De ese modo voy creando mi cartera para unos cuantos años. Resulta que llevaba un mes tras las acciones que quería comprar y hace unos días compré a 5,55 euros. ¿Podría mejorar ese precio? Por supuesto, con tal de esperar y que SAN siga cayendo, pero nada me asegura que SAN vaya a caer más, así que compré por si no podía comprar en el futuro. Veamos, a continuación, un modo de mejorar el precio.
Las primas puestas aquí son ficticias (he intentado que se aproximen a la realidad) pero el modo de actuar sí es real. Mi intención era poner unos 3000 euros en SAN alrededor de 5,5 euros la acción. En este momento, cada opción o cada futuro de SAN equivale a 107 acciones, luego, 3000 dividido entre 107 y dividido entre 5,5 da 5,0977. O sea, que si negocio 5 opciones opero casi igual que con 3000 euros en acciones, de ese modo no me apalanco y no asumo más riesgo que en el contado y sacaré más beneficio. Pues... hace más de un mes que tenía que haberme planteado la siguiente estrategia. Lo malo de ella es que tenía que estar pendiente del momento en el que SAN se acercó a la zona 5,5 euros por primera vez:
- (Hablo en presente intentando exponer los pensamientos y decisiones que hubiera tenico cuando SAN alcanzaba los 5,5 euros) Vendo 5 put SAN vencimiento marzo/2012 strike 5,59, en el momento que el subyacente está casi en los 5,5 euros, por una prima de 0,80 euros la acción. ¡Ahí es “na”!. Quizá la prima en ese momento llego a ser más, pero nos conformamos para el ejemplo (hoy el precio de liquidación de la de strike 5,83 que es más o menos la del precio de una acción de SAN al cierre tiene cruces a 0,52 euros de prima, la volatilidad era mayor cuando se alcanzó 5,50 y también el tiempo al vencimiento por lo que 0,80 euros no es una prima descabellada). Mi intención no es sacar el máximo beneficio posible, pero sí mejorar el precio de mis pretendidas futuras acciones de SAN. Seguramente, desde esta venta de put al vencimiento, SAN pagará dividendo (no lo sé ni lo he mirado), pero yo ya me lo llevo anticipadamente si lo hay. En total me han soltado de primas: 0,80 multiplicado por 5 put y por 107 acciones, o sea, 408 euros, cosa que no está nada mal. Es más de un 13,5% de los 3000 euros iniciales. Ahora tengo unos 3400 euros y los tengo distribuidos del siguiente modo: 1400 que he dejado en la cuenta del bróker para las garantías de MEFF y para posibles movimientos en contra y 2000 que tengo en una cuenta bien remunerada como pueda ser la cuenta Pau Gasol del Bancopopular-e. Parte de los 1400 euros que he dejado en el bróker, éste los ha ingresado en MEFF (las garantías) y MEFF también me paga intereses porque ese dinero es mío y no de ellos. El tercer viernes de marzo/2012 me las veré con SAN. Si cierra a más de 5,59, la prima la habré ganado íntegra y no tendré ninguna obligación más. Si cierra a 5,59 o a menos me obligarán a comprar 535 acciones de SAN (5 multiplicado por 107) a 5,59 euros (que era el strike), que venderá alguien o algunos que tengan put comprada strike 5,59, porque ejercerán tal posibilidad ya que les será rentable. Me venderán a 5,59 lo que en ese momento en el mercado de contado vale menos. Yo, sin embargo, no perderé hasta que SAN no cotice por debajo de 4,79 (5,59 a que me obligan a comprar, menos 0,80 por acción que he recibido de prima). Si hubiese comprado acciones a 5,59 cuando SAN caía hacia 5,50 y no hiciese esta operación diseñada con put, estaría perdiendo mucho más que con la operación diseñada. Además, desde el momento en el que hago la operación con put, y SAN comienza a bajar del objetivo en 5,50, podría haber vendido 5 futuros de SAN vencimiento marzo/2012 paralizando mi situación, siempre y cuando la cotización no comience a subir del punto en que vendí futuros, porque en ese momento deberé comprarlos. En el vencimiento entrego las put vendidas y los futuros vendidos. Claro... un margen de 0,80 euros (descontando dividendo) es mucho margen como para no actuar y llegar a pérdidas. Podría haber diseñado la operación actuado con un strike más bajo y haber sacado menos prima (alejando la posibilidad de comprar acciones) o podría haber congeturado que 5,50 iba a ser un mínimo por mucho tiempo, estimando que en marzo/2012 la acción estará por encima de 6 euros, y, siendo cauto, vender las put de strike 5,83 por las que me hubieran pagado más de 1 euro.
En marzo/2012 podré haber entrado o no en SAN, pero seguro que si no he entrado podré repetir una operación parecido para junio o septiembre. Repetiré la operación cuando estime que SAN llega a un importante objetivo de caída, y así hasta que me obliguen a comprar, pero las acciones, cuando las tenga, las tendré a muy buen precio, y éste habrá sido mejorado por las primas recibidas. Incluso puedo plantearme recibir sólo primas con una rentabilidad excepcional respecto de los 3000 euros iniciales o de la cantidad que vaya acumulando. Lo mismo se puede hacer con BBVA y con TEF sin asumir más riesgo que con acciones.
Esto que he expuesto para quienes no se mueven en estos terrenos no es tan sencillo, lo digo por experiencia y sabiendo que 4 de cada 5 operaciones planteadas así me serán rentables. Hay que considerar que cuando se alcanza un techo se puede vender call, pero sería mejor hacerlo con el equivalente a acciones de las que dispongamos, por si nos obligan a venderlas. Decía que no es tan sencillo por mi experiencia, pues muy pocas veces lo hago. Yo sigo teniendo arraigado el sentido de la propiedad y por más que intento deshacerme de él no lo acabo de conseguir. Tener ganancias o padecer pérdidas ya no me afecta, sé que voy conociendo bien los mercados, que requieren estudio pero que estos al final serán gratificantes. Aún así, debería de operar conforme os he contado hoy o de otras maneras con derivados. Recordemos que el hombre es un animal de costumbres y luchar contra ellas para hacer otras es muy costoso. Así que os animo a ir cambiándolas sin asumir más riesgo.
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Con fecha 28-12-2011 pongo gráficos de la operación planteada con las 5 put de SAN.
El primero corresponde a las posibles ganancias o pérdidas debidas a la venta de 5 put SAN con un strike 5,59, por la que recibo una prima de 0,80 euros por cada acción. Como cada put equivaldría a 107 acciones SAN, resulta que estaría moviendo 535 subyacentes. Se puede apreciar que hasta la cotización de SAN no alcance 4,79 euros no pierdo dinero.
Si SAN no cotiza al alza y el precio comienza a caer, puedo actuar vendiendo 5 futuros de SAN (que equivalen a 535 subyacentes), paralizando posibles perdidas hasta el momento en el que el futuro del SAN cotiza a 4,79 euros.
Si paralizo con la venta de futuros las posibles pérdidas, resulta que ahora puedo tener pérdidas cuando la cotización de SAN suba de 5,59. Siempre que negocie derivados debo de estar muy atento a lo que pueda pasar con ellos, más que con acciones, pues las órdenes caducan en cada cierre de cada día, incluso en ocasiones se han anulado órdenes en casos especiales y hay que estar pendiente.
No es necesario esperar a que la cotización de SAN llegue a 4,79 para actuar. En el siguiente gráfico vemos la actuación de venta de 5 futuros SAN cuando su cotización está en 5,20. De ese modo retengo ganancias mientras la cotización no suba de 5,59. Por supuesto que antes de llegar a 5,59 habré comprado los 5 futuros para evitar pérdidas por ese extremo.
Os recuerdo que la finalidad de esta entrada no es construir estrategias con opciones y futuros para aprovechar la prima, sino que la intención es comprar acciones de SAN mejorando el precio o ganar la prima si no puedo comprarlas. La prima supone, si recordáis, más de un 13,5% de rentabilidad, además tendría que añadir la rentabilidad de la cuenta remunerada y los intereses que me pague MEFF. Anualizando esas rentabilidades del ejemplo sacaría más del 57% en un año. De modo que podéis pensar otro motivo para que las caídas sean bien recibidas.