jueves, 28 de abril de 2016

¿Cuánto honor tiene la gente deshonesta?

La pregunta no tiene trampa. ¿Hay muy honorables completamente “deshonrats”? Hay personas que exigen un trato honorable que mientras nadie los descubre hay que asumir, pero cuando son descubiertos, su honor, su honestidad, está por los suelos o no existe.

¿Es medible objetivamente la honorabilidad, el honor? Pues no, a la vista de lo que ocurre en nuestro país y en todo el mundo, pues un rotundo no. Así que la honorabilidad es algo subjetivo que hay quien exige, hay a quien se le da, hay quien la usurpa.

¿Se supone a todos honor y honorabilidad? Pues como antes en la mili con el valor, se le supone a toda persona. ¡Ah! No. ¡Que no! Que si no recuerdo mal tenemos perroflautas y tocahuevos indignos. Parte de la sociedad es indigna, sin honor, y deshonesta, por lo menos la parte más “honorable” así los califican.

¿Por qué será que quien más tiene que esconder exige siempre su honor que nunca tuvo? ¿Por qué quienes apuntan con el dedo a deshonrados y deshonestos con todos nosotros son tratados casi o completamente de criminales?

Voy a aplicar criterios de Mandelbrot sobre fractales en la honradez, como en muchas cosas nacidas de las personas. Entre la honradez absoluta, digna de un santo, a la total deshonra, o desde la honorabilidad absoluta a la no honorabilidad completa, existen distintos grados, aunque hay quien piensa que la honradez funciona como un bit que se tiene o no se tiene. Claro, la honradez bajo fractales debe ser considerada en el conjunto de una población. ¿Qué tal España?

Bajo ese criterio la honradez tiene turbulencias y se aglutina, pasando periodos tranquilos y periodos de agitación. ¿Conocemos aglutinamiento de honradez? Si lo miramos en la evolución del tiempo, supongo que en unos años los deshonrados estarán en la cárcel y tendremos una época honrada. Si lo miramos desde la concentración en este momento, pues todavía existen congregaciones, gente que ayuda a través de asociaciones de afectados por enfermedades, otros en ONGs, etc., pero también tenemos aglutinamiento de los mayores deshonrados, porque eso en la óptica fractal se produce. No voy a afirmar que tenemos un partido político, o dos o tres, así, pero se le parece. No por el partido, sino por el aglutinamiento de personas controlándolo. Además, existen otros núcleos de aglutinamiento de la deshonorabilidad. ¿O acaso nadie recuerda tarjetas black, uniones de ex cajas de ahorro podridas y corruptas? ¿Nadie recuerda Gürtel y la relación con el partido que nos gobierna, incluso alcanzando a ministros?

En fin, la honradez o la honorabilidad que la sociedad conoce o usa no tiene nada con ver con la real. Por desgracia la real no la conocemos, pero cuando algo evidencia que hay personas que no lo tienen, parte de estas personas la exigen y reclamen, incluso judicialmente. ¿Por qué los perroflautas no pueden exigir su honorabilidad, que en muchas ocasiones la tienen en grado superlativo?

Dejemos de escudarnos y de permitir que la gente se escude en la simulación de lo que no es. La presunción de inocencia tiene que ver con delitos, pero la honradez y honorabilidad se pierde mucho antes. Acostumbrémonos a llamar a los deshonrados con los calificativos que se merecen y apartarlos de nuestro camino, sea el núcleo o partido que sea.

Desde esta visión fractal, la deshonorabilidad existirá siempre y se aglutinará. Eso va a ser inevitable. Lo que sí es evitable es no tener legislación contundente contra esos seres despreciables y que defienda a quienes denuncian a los deshonrados.


La pregunta título de esta entrada es un poco filosófica y semejante a aquella que se postula así: “¿Cuándo un montón de arena deja de ser un montón si vamos quitando arena?

El aglutinamiento actúa así: Tú te beneficias de personas deshonradas, con lo cual pierdes honorabilidad y te vas aglutinando con los deshonorables, porque tienes que defenderles a muerte, de lo contrario tu beneficio desaparece. Así se comprende tanta defensa de lo indefendible, tanta mentira, tanta hipocresía, falsedad en la información y atrincheramiento en el poder.

Por cierto, los humanos tenemos una dualidad muy impredicible. El mayor villano, el mayor criminal, en un momento dado puede ser un héroe, y el mayor virtuoso, el mayor héroe puede ser un villano, un asesino en otro momento dado. Esto tiene que ver con la honra y honorabilidad. Algo funciona igual en la deshonradez, que, en ocasiones, muy poca gente sin honra puede pasarse al lado de la honradez. Ocurre esto en cualquier mafia, en cualquier organización corrupta, sea partido, grupo empresarial para beneficiarse como oligopolio o pactando precios, etc.

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